El proyecto Hebras de Paz Viva (HPV) está ligado a la memoria, que debe ser entendida como algo transformable, algo que hoy por hoy no es un bien común. pero que puede llegar a serlo. La memoria tiene dos cualidades: es selectiva y es modificable.

El proyecto de HPV parte de que la memoria es selectiva, y entiende que la memoria selectiva es necesaria. Pero al ser selectiva el criterio que suele guiarla hoy es el de recoger únicamente los actos inhumanos y no los humanos. Así, sólo nos presenta y solo nos acordamos de lo malo. Pero, para el proyecto de HPV resulta necesario también incorporar lo bueno, es decir, hay que conjugar lo bueno y lo malo. Debe darse, así una conjugación del deber de la memoria con el gozo de la memoria.

Toda memoria es una forma de acceder al pasado y hay dos formas de acceder al pasado: la historia y la memoria. La historia pretende no ser selectiva, pero difícilmente no lo es. La memoria, por su parte, es transformable, pues contiene mitos y ante estos mitos puede adoptarse dos posturas: aferrarse a los mismos o transformar la memoria, es decir, cuestionarla y modificarla ante una evidencia histórica.

En definitiva, la memoria hoy nos enriquece pero también nos desorienta, dado que nos hace ver lo violentos e inhumanos que somos como seres humanos, sin sacar a la luz, a la vez, lo humanos que somos. Así, el proyecto HPV, entre otros fines, busca que la memoria nos recuerde tanto lo humanos como lo inhumanos que somos. Para fortalecer la paz están bien los llamamientos para que seamos más humanos, pero mejor es que aprendamos a darnos cuenta y reconocer en público lo humanos que ya estamos siendo y aún mejor aprender a darnos cuenta de la humanidad que hay en las filas del enemigo sin tratar de extraerla de estas filas.

Autores como Manuel Reyes Mate hablan de que la memoria es un asunto moral y que tiene el deber de poner a las víctimas en el centro, así como recoger sus pesares. No obstante, la memoria no puede cerrarse únicamente sobre esas atrocidades, porque entonces solo educa para el “nunca más”. Ese “deber” descarta lo bueno del pasado.
En cambio el proyecto de Hebras de Paz Viva busca conjugar el deber de la memoria con el gozo de la memoria (verter vidas por ayudar, consolar, etc., a otros). Al conjugar deber y gozo la memoria también educa a repetir y mejorar (más y mejor) lo bueno.

El proyecto de HPV entiende que los seres humanos no solo vierten su vida para apoyar a otros en situaciones excepcionales de conflicto violento, sino que también en la cotidianidad de la vida diaria hay actos de dar y recibir ayuda, pero que como siempre ocurren, son consabidos y no los recoge la memoria.

Puedes conocer más sobre este proyecto en: http://hebrasdepaz.org

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